Entrevista a Tesh Sidi"Los saharauis no esperamos absolutamente nada de este PSOE"
'Público' entrevista a la diputada de Sumar en el Congreso por Más Madrid tras la admisión a trámite de la proposición de ley para facilitar la nacionalidad española al pueblo saharaui.
Madrid-
Tesh Sidi nació en los Campamentos de refugiados de Tinduf en 1994. Cuando era menor de edad, pudo vivir en España gracias a una familia de acogida. Después, tardó dos décadas en conseguir la nacionalidad. Como ella misma explica, la primera vez que votó lo hizo con una papeleta en la que aparecía su nombre. Eran las elecciones generales del 23 de julio de 2023. Este martes, defendió en el Congreso una ley de Sumar precisamente para facilitar y agilizar la obtención la ciudadanía al pueblo saharaui.
La Cámara ha admitido a trámite la norma, pero todavía no es una aprobación definitiva. Si, finalmente, supera todo el recorrido parlamentario, algo en lo que confía la diputada, España dará un paso fundamental para "igualar los derechos" del pueblo saharaui con el de otras excolonias españolas. La respuesta de la Administración no volverá a ser "no existes", unas palabras que tuvo que escuchar Sidi en innumerables ocasiones a lo largo de su tortuoso y kilométrico proceso.
Antes de nada, enhorabuena por lo que ocurrió ayer en el Congreso. Usted, que intervino en el hemiciclo para defender la postura de su grupo, definió la ley como una norma que "iguala derechos". ¿A qué se refiere?
Yo creo que el título de la ley no hace justicia a todo lo que comporta. Más allá de que pueda devolver la nacionalidad a los saharauis nacidos bajo ocupación española —fueron españoles porque el Sáhara se llegó a considerar a hasta una provincia de España—, algo que que podrá afectar a la generación directa de mi padre o a una generación que ya tiene unos 70 años, lo más interesante es que iguala derechos a personas de origen saharaui inmigrantes en España.
Esos saharauis sufren un agravio muy grande como migrantes comparados con otros pueblos que han sido colonizados por el Reino de España, como podrían ser los pueblos de América Latina, Guinea o el pueblo sefardí. Esas personas, residiendo de forma legal y continuada en España, pueden acceder a solicitar la nacionalidad española en un rango de dos años. Los saharauis, no. Entran en el régimen general de diez años.
Y si tenemos lazos históricos con los sefardíes de hace centenares de años; los que tenemos con los saharauis son de hace cincuenta años. Entonces, lo interesante de la ley es que los ciudadanos migrantes residentes en España —miles de ellos han venido en régimen de acogida con familias españolas— puedan solicitar, igual que los pueblos de América Latina, la nacionalidad a partir de los dos años. A eso me refiero con que esta ley iguala derechos.
Habló, además, de su caso personal y ejemplificó con la película 'La Terminal', de Tom Hanks, la dificultad que tiene una persona saharaui para conseguir la nacionalidad en España.
Muchos de ayer me decían, de broma: "¡Cómo se nota que te has visto la peli el fin de semana!". Se ve que la han puesto en la televisión. Yo no lo sabía... De hecho, no tengo ni televisión por cable. Solo veo plataformas digitales. Lo cierto es que yo esa peli la vi cuando cuando salió, en 2004. Tenía diez años y no hablaba muy bien español, así que, a través de la televisión, intentaba mejorar mi castellano y mis padres de acogida la pusieron.
La Terminal relata cómo un ciudadano de Europa del Este quiere cumplir la última voluntad de su padre, que coleccionaba firmas de músicos americanos. Entonces, este ciudadano está en un avión, su país entra en una guerra civil y Estados Unidos deja de reconocer su pasaporte y no puede volver a su país. Sería equivalente a un ciudadano de Kosovo, actualmente.
Hay que tener en cuenta que un aeropuerto es un espacio, digamos, de derecho internacional. Parecido a una embajada. Los asilos políticos, por ejemplo, se piden en los aeropuertos. Aunque hay que decir que los saharauis o los migrantes, cuando llegamos a un aeropuerto, normalmente estamos preocupados por si nos paran por una cosa o por otra o porque nos falta un papel.
"Los saharauis, en un aeropuerto, siempre estamos preocupados por si nos paran por una cosa o por otra"
Sigo con la película: Tom Hanks vive durante días y meses en un aeropuerto y consigue sobrevivir gracias a la ayuda de amigos que va haciendo, pero, al final, consigue entrar a Estados Unidos, cumplir la voluntad de su padre y volver a su país. Los saharauis, de momento, no tienen ese final feliz. Ese drama que sufrimos los saharauis y las familias de acogida, que son las que nos acompañan muchas veces en estos procesos de extranjería, son, de alguna forma, esa terminal: la terminal del pueblo saharaui. Esperemos tener pronto ese final de Tom Hanks.
La ley no contó con la unanimidad de la Cámara. Ya ocurrió con una propuesta parecida en 2023. Todos los partidos del Congreso la apoyaron, excepto Vox, que se abstuvo y el PSOE, que votó en contra. Los socialistas dieron dos razones No consideran adecuado jurídicamente que los ciudadanos nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 puedan acceder a la nacionalidad española por carta de naturaleza y tampoco creen que el Frente Polisario, al que definieron como "una entidad privada", pueda tomar parte en la concesión de la nacionalidad a los saharauis.
Yo creo que si una ley la que vota a favor el PP, se abstiene Vox por vergüenza y el resto de la Cámara vota a favor, muy mal no debe de estar. Por otro lado, los argumentos que ofrece el PSOE son contrarios al derecho y por varios motivos. La última sentencia de hace unos meses del Tribunal Europeo de Justicia reconoce al Frente Polisario como representante del pueblo del Sáhara Occidental. Esto mismo lo hacen las Naciones Unidas, pero, por otro lado, la documentación no la expide el Frente Polisario. El Frente Polisario es la misión diplomática y representación del pueblo saharaui ante tribunales y las Naciones Unidas. La documentación saharaui la expide y la certifica el Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática. Son dos cosas totalmente diferentes.
"Los argumentos que ofrece el PSOE son contrarios al derecho y por varios motivos"
Yo comprendo que es muy complicado de explicar cómo funciona un movimiento de liberación, como es el Frente Polisario, y lo que es un gobierno: la República Arabe Saharaui Democrática, que expide el pasaporte que yo enseñé [en su intervención en el Congreso] y es un gobierno reconocido por más de 80 países. De hecho, con ese pasaporte viajas a otros países. No estará reconocido por España, aunque hay que decir que España recientemente reconoció el pasaporte de Kosovo, que sería un ejemplo bastante similar.
Entonces, los argumentos que expuso ayer el compañero del PSOE no solamente son incorrectos y contrarios al derecho, sino que faltan a la razón y son insuficientes. Son excusas. Hablan de la carta de naturaleza... ¿Y qué eran los saharauis? Mi padre era español. Yo soy ingeniera informática y para mí todo lo que está digitalizado es muy actual. Si tú entras en la vida laboral de mi padre le consta su trabajo en el Sáhara Occidental. Los ciudadanos del Sáhara eran españoles, pero yo ya no entro ni siquiera en el debate porque, desde una posición anticolonial, los saharauis somos reticentes a reconocer esa nacionalidad.
Sin embargo, no hay duda de su derecho: el que quiera pedir la nacionalidad tiene que poder hacerlo porque es su derecho recuperarla. Y no solamente eso, es que muchos de ellos han cotizado a la Seguridad Social y no tienen su pensión; muchos de ellos murieron siendo soldados españoles y sus viudas, a día de hoy, no reciben ninguna pensión de viudedad. Ese derecho hay que devolverlo.
"Las viudas de muchos saharauis no reciben pensión de viudedad. Esos derechos hay que devolverlos"
Y otra cuestión, entre las familias de acogida hay muchos votantes de del Partido Socialista. De hecho, la propia presidenta del Congreso de los Diputados tiene dos hijos saharauis. Muchos de los diputados del PSOE estuvieron ayer hasta el último momento hablando con presidencia para cambiar el voto. A mí me lo han dicho.
En cualquier caso, la ley no está mal. Y si la ley no te gusta, hay algo que se llama proceso de enmiendas. Esta ley no ha recibido ni una sola propuesta de enmienda. Veremos si las recibe en la Comisión de Justicia. Insisto: es legítimo decir que una ley no te cuadra, pero para eso está el proceso de enmiendas. Es el momento en el que hacer aportaciones. Lo que pasa es que el PSOE no tiene ningún interés en ello. Yo no voy a elucubrar motivos porque creo que son obvios; que sean ellos los que se expliquen.
Justo iba a preguntarle por esos motivos. ¿Usted cree que existe otra razón de fondo, además de las que se esgrimieron este martes en el Congreso, para que el PSOE se oponga sistemáticamente a esta iniciativa?
Como saharaui... Tengo que decir que los saharauis no esperamos absolutamente nada del Partido Socialista en esta fase de este Gobierno; de este ala del Partido Socialista. Y, hablando en términos de política exterior, desde que Pedro Sánchez, asesorado por Albares, toma esa rienda contraria al derecho internacional y contraria al sentir de la ciudadanía española, no ha sabido retomar ni reconducir la situación con el pueblo del Sáhara Occidental. Ahora, eso sí, ya no se lo deben solamente a los saharauis, sino que se lo deben a una mayoría parlamentaria que, una y otra vez, ha votado en contra de esa decisión unilateral. Es una decisión que reside en el Ministerio de Exteriores y en el presidente del Gobierno.
Habrá que seguir planteando no solamente esta ley de nacionalidad, sino iniciativas que los pongan contra esta realidad. Pero es que para mí, hablando de nuevo como saharaui, es muy duro cuando Albares se pone a hablar de Palestina —ahora, el PSOE parece 'el partido de Palestina'— o de Ucrania... ¿Y los saharauis? Es un sentimiento de decir: "Ostras, es que esta gente es socialista...". Yo, ayer, en el Congreso, ya hablé de cómo la socialdemocracia europea, por este tipo de incongruencias, al final hace que, poco a poco, vayan avanzando políticas de derecha.
Me ha interesado eso que dice de que hasta el último momento hubo diputados socialistas que estuvieron tratando de conseguir, aunque fuera, una abstención.
Claro, es que yo, una abstención, hubiera incluso podido entenderla. Inclus Vox se abstuvo.
Antes de una votación en el Pleno hay negociaciones entre los grupos. En este caso, hemos visto desde diputados de EH Bildu, hasta del PP defendiendo que esta propuesta es de una lógica aplastante. No sé si ustedes negociaron profundamente con el PSOE el texto y si el argumento que daba en privado era el mismo que el que expuso el diputado Sergio Gutiérrez desde la tribuna de la Cámara.
Cuando uno entra en política institucional piensa que todo es mucho más rápido y mucho más fácil de lo que en realidad es. Esta ley, de hecho, ya se presentó con Unidas Podemos la pasada legislatura. Aprovecho, por cierto, para expresar un agradecimiento a mi compañero Enrique Santiago e Izquierda Unida, que han hecho un trabajo excepcional. Es importante para mí recordar el trabajo colectivo.
Así, esta ley se registró en la pasada legislatura y llegó a fase de enmiendas, estuvo prolongándose en ese proceso y decayó debido a la convocatoria de las elecciones generales.
Ya en esta legislatura, registramos esta ley la primera porque afecta a 15.000 niños y niñas saharauis. Afecta a los saharauis que ya somos mayores de edad y, también, a los que llegan en verano de acogida.
Y ya ha pasado la mitad de la legislatura.
Exacto. Esto va por cupos. Cuanto más grande es tu partido, más oportunidades tienes de presentar leyes. Nuestro grupo solo tiene, por periodo de sesiones, una oportunidad de presentar dos leyes. Las leyes se envían antes a Gobierno y a los grupos para que nos envíen su criterio. El PSOE se expresó de forma desfavorable, pero no ha propuesto ninguna enmienda. Solamente un mensaje de 'no a favor'. Y llevamos dos años. Es un tiempo que creo que es más que suficiente para que alguien incluso plantee su propia ley, como con la ley ELA. En ese caso, se llegaron a presentar cinco propuestas.
Es cierto. Finalmente, se fusionaron en una.
Sí. El caso es que no valen excusas. La ley se ha remitido y ha habido oportunidades de proponer enmiendas. Normalmente, en el último momento antes de la votación, muchos grupos no quieren desvelar el sentido del voto, pero yo tengo que reconocer que muchos diputados del PP han estado haciendo lobby interno para que esto saliera y muchos diputados del PSOE, también. Yo tengo grandes aliadas y aliados ahí dentro. Pero las decisiones que vienen de arriba son inamovibles.
Y después de esa primera negociación, llega ahora otra. La ley pasa a la Comisión y al proceso de enmiendas. ¿Se atreve a pronosticar cuándo puede salir aprobada?
Exacto. Ahora, la ley entra en la Comisión de Justicia y el PSOE intentará por todas las vías retrasar la fase de enmiendas. Esto es algo que no nos pasa solamente con esto. Nos pasa con las leyes de vivienda, la ILP de regularización...
Se refiere a aquello de que se vayan ampliando los procesos de enmiendas para dormir, de alguna manera, la tramitación de la ley... Es algo intencionado.
Sí, pero aquí seguiremos batallando para que avancen este tipo de leyes. Yo, como mínimo, creo que se demorará de cuatro a seis meses, aunque estoy siendo positiva. Me comprometo a un trabajo arduo e invisible. No va a haber cámaras. Muchas veces, la ciudadanía y la actualidad política, como es normal, se quedan con la foto de la admisión a trámite, pero el trabajo viene ahora. He de decir que los saharauis somos muy resistentes y resilientes. Paciencia nos sobra.
Más allá del voto en contra del PSOE a esta iniciativa, su postura en cuanto a la autodeterminación del Sáhara Occidental viró en 2022, cuando el Gobierno se posicionó a favor del plan de autonomía dirigido por Marruecos en lugar de por un referéndum. Ello, a pesar de que numerosas sentencias internacionales avalan el derecho de los saharauis a decidir sobre su futuro. ¿En qué punto se encuentra la lucha del pueblo saharaui?
La lucha del pueblo saharaui se ha abierto en varios frentes. Para mí, el más interesante —y creo que el más comentado últimamente— es la vía judicial en los tribunales europeos. Los saharauis nunca ganamos nada en los tribunales españoles, siempre lo hacemos en los tribunales europeos. Yo creo que el Frente Polisario, como política exterior, ha sabido jugar bien esta carta de ir a los tribunales europeos a denunciar los acuerdos comerciales de pesca y agricultura que tiene la Unión Europea con Rabat, Marruecos.
La última sentencia del Tribunal Europeo de Justicia dictamina que los productos naturales del Sáhara Occidental, como un territorio en disputa, no pueden comercializarse. El hecho de que se haga, además, genera un agravio con el campo español porque crea una competencia desleal con muchos agricultores de Andalucía y una desprotección a muchos caladeros de pescadores españoles que tienen una flota bastante grande allí.
Esa sentencia de la que hablo es firme. Y hay que decir que España y Francia, a través de la Comisión Europea, han intentado incidir o manipular de alguna manera al Tribunal Europeo de Justicia para que modifique ciertas palabras de la misma. Es bastante grave que España sea algo así como un valedor de los intereses de Marruecos en la Unión Europea y ponga a la Abogacía del Estado a trabajar en ello.
"Es grave que España ponga a la Abogacía del Estado a trabajar en los intereses de Marruecos en la UE"
Entonces, esas batallas son importantes y útiles, pero es verdad que, con la vuelta de Trump, hay un retorno de la internacional fascista que deslegitima directamente el derecho internacional. Necesitamos una refundación de las Naciones Unidas y una defensa de los valores europeos.
También es cierto que el Gobierno de España es un dique de contención y una anomalía dentro del contexto europeo actual. Yo eso, como demócrata, lo afirmo. Más allá de que sea saharaui, puedo comprender que la política exterior es compleja. El pueblo saharaui y, en general, todos los pueblos y los demócratas, estamos ahora ante una amenaza colectiva.
Es lo que comentaba antes, cuando se empieza con las incongruencias, como está haciendo el PSOE con los pueblos —palestino, saharaui, etc.—, se debilitan los valores y fundamentos democráticos y se abre la puerta a posiciones de derecha y de extrema derecha, que van avanzando poco a poco. Si no somos coherentes con nuestra propia agenda, es complicado.
Eso que dice me recuerda a algo que expuso la eurodiputada Estrella Galán hace poco. Ella decía que gran parte del avance de la extrema derecha lo tiene una eventual cobardía de la izquierda. ¿Usted comparte esa idea?
Yo creo existe una incapacidad por parte de la progresía internacional —y lo hemos visto con Palestina y Los Verdes pro Israel— de tener un discurso homogeneizado y un liderazgo único de defensa de cuatro o cinco valores, que han de ser el horizonte histórico. La defensa de los pueblos oprimidos ha estado en el core y en el programa electoral de 2019 del PSOE. Si vamos abandonando esos principios o los vamos seleccionando según unos datos demoscópicos... En fin, no todo son datos demoscópicos. Es muy importante para mí, personalmente, el horizonte de las ideas. Siempre lo he dicho. Es fundamental representar ese horizonte de ideas y batallarlo.
Hay que dar la cara, hay que hacer mucha pedagogía, hay que salir a las calles, tocar suelo y defender todo lo que aprobamos en el Congreso y las políticas públicas internacionales. Para mí, más que falta de valentía, hace falta más pedagogía. Se ha avanzado en muchas cosas y la valentía está ahí y la tiene la progresía internacional, pero ha faltado coherencia y pedagogía.
Le pregunto ya, por ir terminando la entrevista, por otra cosa. En las últimas semanas han vuelto a sonar los ecos de la unidad de la izquierda. Nos encontramos, si se cumplen los tiempos previstos, en el ecuador de la legislatura. ¿Usted cree que sería positivo que toda la izquierda acudiera junta a las próximas elecciones?
Esto me lo han preguntado en el Congreso de los Diputados. Yo siempre he dicho que la izquierda se podrá presentar junta si empezamos a aplicar las políticas públicas por las que nos han votado y si nos centramos realmente en gobernar. Nosotros, desde más Madrid, lo dijimos: no estamos en campaña electoral. De momento, no lo estamos. Estamos ejecutando un programa de políticas públicas por el que nos han votado.
Yo, personalmente, creo que le hacemos un flaco favor a la ciudadanía empezando a hablar de "unidades" o de listas electorales. Eso genera ansiedad. Me la genera hasta a mí. Yo he llegado a política institucional y mi primer año han sido elecciones constantemente. La gente necesita ver que no estamos de campaña electoral, que estamos sacando políticas públicas. Se han aprobado iniciativas como la ley ELA, se ha avanzado en sanidad o en debates políticos que, muchas veces, aunque no se hayan traducido, por el momento, en una ley, son importantísimos. Ahí está el de la prestación por crianza. Son debates que hay que materializar y bajar. Si empezamos a hablar de campañas electorales, no creo yo que nos voten.
Le pregunto, entonces, por algo que sí es muy de esta legislatura. Bueno, en realidad, aún no. Presupuestos Generales. ¿Cree que son imprescindibles para que la legislatura tenga continuidad?
Las políticas públicas y las leyes se materializan en Presupuestos y esto es muy importante explicarlo siempre. Las leyes de sanidad, la prestación por crianza... Todas las leyes se materializan en partidas presupuestarias. Yo siempre explico los Presupuestos así: uno tiene cien euros y, luego, esos cien euros hay que repartirlos; cinco por aquí, veinte por allá... Se hacen ajustes.
"Viene una internacional de la extrema derecha cuyo símbolo ya no es la esvástica; es la motosierra"
Ahora, ncesitamos un reajuste hacia las políticas sociales, sobre todo porque, reitero, viene una internacional de extrema derecha, cuyo símbolo ya no es la esvástica; su símbolo ahora es la motosierra. Y es la mejor definición de recortes, de quitar administraciones, de quitar derechos. Así las cosas, tenemos que ir hacia unos Presupuestos que avancen en derechos.
El PSOE debe avanzar en ese debate de los Presupuestos hacia las políticas sociales, hacia unas políticas que le retribuyan algo al bolsillo de la ciudadanía. Estamos muy bien en términos macroeconómicos, pero la gente tiene que empezar a notarlo.
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