Aves decapitadas, alas dislocadas y vísceras fuera: así es la granja portuguesa que comercializa en España
La fundación ARDE ha documentado la denominada 'masacre de Coimbra', donde operarios matan a golpes a los pollos. La explotación dispone del sello de bienestar animal Welfair. Las imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas, pero las incluimos para denunciar la grave situación que sufren estas aves.
Madrid--Actualizado a
Una granja de pollos en Portugal que comercializa sus productos en España y con certificado de bienestar animal maltrata sus aves hasta la muerte, cuando no las deja con graves traumatismos o en estado semicomatoso. Así lo ha documentado la fundación ARDE, que ha bautizado esta grave situación como La masacre de Coimbra.
Las imágenes que la fundación animalista y ambientalista revela este viernes corresponden a hechos acontecidos a principios de noviembre de 2024 en una granja dedicada al engorde de pollos para carne. La explotación cuenta con dos naves, que albergan a 41.600 aves, y está ubicada en el concejo de Figueira da Foz, perteneciente a la región portuguesa de Coimbra.
Julia Elizalde, portavoz de ARDE, explica a Público que la información llegó de manera anónima por correo electrónico. Verificaron los planos y pudieron confirmar que se trataba de una explotación ubicada en Portugal, así como la fecha de documentación. Tras ello, contactaron con la ONG lusa Frente Animal.
Una cámara oculta muestra la carga de aves en el camión para llevar al matadero. El toro mecánico –como se conoce de manera coloquial a la carretilla elevadora– es utilizado de forma imprudente, aplastando a varios pollos. Los operarios dejan a centenares de aves sin cargar, y es entonces cuando llega lo peor: durante horas, golpean con varas a los animales hasta su muerte. Una de las aves intenta huir, una trabajadora le persigue gritando: "¡Cabrão!".
Las imágenes muestran aves decapitadas, con los globos oculares o las vísceras fuera o con alas completamente dislocadas
Esa misma noche, la persona informante documenta el estado de los animales. Los traumatismos por los golpes de los operarios son evidentes: se observan aves decapitadas, otros con los globos oculares o las vísceras fuera, e incluso pollos con alas del revés, completamente dislocadas. Aquellos que han sobrevivido se encuentran en estado semicomatoso, con heridas sangrantes, temblorosos y postrados en el suelo.
Un informe técnico de una veterinaria portuguesa confirma la "evidencia inequívoca de malos tratos y sufrimiento intenso de los animales" y "signos evidentes de malas condiciones higiénicas y falta de bienestar animal". Además, el documento señala "falta de formación del personal", ya que "muestran una total falta de respeto por los animales y su bienestar".
"Los animales se manipulan como si fueran materia inerte, sin ningún cuidado, y se arrojan literalmente a los contenedores de transporte", destaca el informe, al que Público ha tenido acceso. "La violencia es gratuita y el lenguaje y el comportamiento del personal demuestra falta de formación, desprecio e incluso rabia por el hecho de que los animales se escapen", añade.
"Uno de ellos, que nunca podré olvidar, tenía el pico entreabierto, intentaba piar, pero solo emitía un leve gemido y tenía la cabeza cubierta de sangre", describe el informante anónimo en declaraciones recogidas por la Fundación ARDE.
La explotación ganadera pertenece a Lusiaves, uno de los productores avícolas más importantes de Portugal, el cual abastece a establecimientos de Mercadona en el territorio español. En concreto, comercializa el producto congelado Cuartos traseros de pollo.
Este medio ha contactado con Lusiaves, pero en el momento de publicación de esta noticia no se ha recibido respuesta. En cuanto a Mercadona, el grupo de supermercados a niega que su producto provenga de dicha granja. Si bien en el etiquetado de Cuartos traseros de pollo figura la dirección "Figueira da Foz", alegan que se trata de la sede social de Lusiaves y no de la granja en cuestión.
"En Portugal, Lusiaves está en todos los supermercados del país", indica Elizalde a este medio. Sus productos también se han distribuido a países como Suiza o Alemania. De acuerdo con la portavoz de ARDE, sus exportaciones en España no son muy comunes porque no muchos supermercados cuentan con pollo congelado. "Cuando se trata de pollo fresco, siempre es producto nacional", explica.
La granja dispone del certificado de bienestar animal Welfair. Se trata de un sello independiente que busca garantizar el bienestar de los animales destinados a consumo. En diciembre de 2023, este sello fue foco de críticas tras la denuncia de una explotación porcina ubicada en Burgos. IRTA, la entidad catalana creadora del sello –si bien este es independiente desde 2024–, decidió incluir un 20% de auditorías sorpresa para incrementar su control sobre las granjas certificadas con su sello.
Fuentes de Welfair han confirmado a Público que han recibido una alerta sobre este caso y que han puesto en marcha un proceso interno para esclarecer los hechos. Un equipo se ha desplazado esta semana hacia la granja, donde planean realizar una auditoría.
Julia Elizalde, portavoz de ARDE: "Los sellos privados de bienestar animal blanquean la explotación de los animales"
Elizalde defiende que "se deben eliminar los sellos privados de bienestar animal porque los financian la industria cárnica y sus criterios son abstractos". La portavoz de ARDE recalca que estos certificados "blanquean la explotación de los animales".
"Es como si una profesora ganara más dinero cuantas más personas aprueben. ¿Quién suspendería?", plantea Elizalde. Además, critica que estos sellos se acompañan con "imágenes de animales felices en el campo, cuando se otorga a la ganadería industrial, que poco tiene que ver con esa estampa". Por su parte, desde Welfair indican que su sello se basa en criterios científicos y en la evidencia de estudios independientes.
Frente Animal, ONG portuguesa especializada en bienestar avícola, ha denunciado estos hechos ante la Fiscalía de Coimbra, la Guardia Nacional Republicana y la Policía de Seguridad Pública, exigiendo que se investigue el caso y se tomen medidas contra los responsables.
Los operarios de la granja avícola podrían estar incurriendo en presuntos delitos de maltrato animal bajo los artículos 387 y 388 del Código Penal portugués, según indica la Fundación ARDE. Además, la organización señala que también podrían estar vulnerando la normativa específica sobre ganadería.
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