Trabajo ultima el texto de la reducción de la jornada y encara su retorno al Consejo de Ministros
Los de Yolanda Díaz incorporan al anteproyecto de ley algunas de las observaciones realizadas por el Consejo Económico y Social.

Madrid--Actualizado a
El anteproyecto de ley para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales en 2025 encara la recta final de su tramitación en el seno del Gobierno. El Ministerio de Trabajo ultima en la actualidad los últimos retoques del texto, que podría estar listo para su aprobación definitiva en el Consejo de Ministros a principios o mediados de abril.
El Consejo ya dio luz verde en primera vuelta a esta norma el cuatro de febrero, después de que el Ministerio de Trabajo pactase con el área económica del Ejecutivo tramitarla por la vía urgente.
Este pacto posibilitó reducir sobremanera los plazos para que el texto avanzara con celeridad y llegase lo antes posible al Congreso de los Diputados. Los de Yolanda Díaz defendieron entonces que, si no se hacía por el trámite de urgencia, la norma no estaría lista a tiempo y no habría reducción de jornada en 2025, como recoge el acuerdo pactado entre el PSOE y Sumar, y entre el Gobierno y los sindicatos.
Desde que se aprobó en primera vuelta en el Consejo de Ministros, el anteproyecto de ley ha ido recibiendo los informes preceptivos de los órganos consultivos, un trámite que cumplen todos los proyectos que emanan del Ejecutivo.
Según ha podido saber Público, muy recientemente Trabajo ha incorporado algunas de las observaciones realizadas por el Consejo Económico y Social, uno de los órganos que emiten informes preceptivos a las normas del Gobierno.
Sin plazos concretos
En este texto, el CES avaló la necesidad de abordar la reducción de la jornada a 37,5 horas semanales, pero planteó algunas dudas acerca de elementos como la medición del impacto económico que tendrá la norma cuando entre en vigor o la premura con la que, a juicio de este órgano, se ha desarrollado su trámite.
Desde el Ministerio de Trabajo evitan poner plazos sobre el fin de la tramitación de la reducción de la jornada en el seno del Gobierno, aunque trasladan que ya estaría en la recta final.
Cuando el Consejo de Ministros apruebe el texto en segunda vuelta, el Gobierno se enfrentará al reto de lograr los apoyos parlamentarios necesarios en el Congreso de los Diputados, un camino que no se anticipa nada fácil.
Hace meses que los de Díaz mantienen contactos abiertos con los grupos para ir acercando posturas antes de la llegada del proyecto, con especial énfasis en Junts. Los votos de los diputados del partido nacionalista serán esenciales para la aprobación de la reducción de la jornada en el Congreso.
A principios de marzo, durante una comparecencia de la ministra de Trabajo en la Cámara Baja, Junts le advirtió de que el texto actual (el pactado entre el Ejecutivo y los sindicatos) no contaba con su aval, apuntando a su objetivo de realizar algunos cambios en la norma, llegado el momento.
Junts avisó a Díaz de que la norma no contaba con su aval a día de hoy
En concreto, los de Puigdemont mostraron su "preocupación" por el eventual impacto de la reducción de la jornada en las pequeñas y medianas empresas. Durante la negociación del diálogo social, Trabajo ofreció a las patronales un plan de acompañamiento para las microempresas que incluía bonificaciones a la contratación y ayudas directas con el objetivo de facilitar la transición hacia la nueva jornada.
De momento, la negociación entre Trabajo y Junts se está llevando con la máxima discreción y no está claro que las partes hayan sido capaces de acercar posturas. Tanto desde Sumar como desde los sindicatos UGT y CCOO han convocado varias movilizaciones y actos para tratar de generar una movilización ciudadana que empuje la reforma desde el ámbito de la sociedad civil.
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