Los hijos del cirujano acusado en Francia de violencia sexual contra casi 300 menores describen una vida de silencios y abusos
Uno de ellos reconoce que había una faceta de su padre que no conocía y asegura que no perdonará lo que ha hecho y sus años de impunidad.

Edgar Sapiña Manchado (EFE)
Madrid--Actualizado a
Dos de los tres hijos del excirujano Joël Le Scouarnec, de 74 años, testificaron este martes por primera vez en el juicio más grande por pederastia en la historia de Francia. Durante su declaración, relataron una vida familiar marcada por el silencio y los abusos sexuales cometidos por otros miembros de la familia. Thomas Le Scouarnec (nombre ficticio para mantener su anonimato), el segundo de los hijos, describió su infancia como "feliz", a pesar de la "ausencia" de su padre.
En su declaración, contundente a la vez que espontánea, explicó que fue víctima de abusos sexuales por parte de su abuelo, el padre de Joël Le Scouarnec, una decena de veces entre los cinco y diez años.
Estos hechos no fueron denunciados, a pesar de que su madre, también víctima de abusos sexuales por parte de un familiar, le recomendó hacerlo. "Aún me pregunto por qué no denuncié", declaró ante el Tribunal de lo Criminal de Morbihan, en la ciudad bretona de Vannes.
En ese tribunal se están juzgando desde este martes las agresiones sexuales y violaciones cometidas por Joël Le Scouarnec contra 299 de sus pacientes, la mayoría de ellos menores de edad en el momento de los hechos, ocurridos entre 1989 y 2014. El abogado defensor de Le Scouarnec, Maxime Tessier, aseguró que el excirujano reconoce la gran mayoría de las acusaciones en su contra. Por estos delitos, se enfrenta a la pena máxima en Francia, que es de 20 años de prisión.
Thomas Le Scouarnec describió a su padre como "el doctor Jekyll y el señor Hyde". "Había una faceta de mi padre que no conocía", relató. "Lo peor", agregó, "es que no puedo odiarlo porque como padre no tengo nada que reprocharle, pero tampoco puedo perdonar lo que hizo, que es lo mismo que mi madre y yo sufrimos".
Grabaciones de abusos sexuales
En respuesta a la presidenta del tribunal, Aude Buresi, Thomas Le Scouarnec contó que su padre acumulaba numerosos discos duros en casa, pero que él siempre creyó que se debía a su afición por grabar óperas que luego escuchaba.
En 2017, cuando finalmente fue descubierto tras una vida de impunidad, debido a la denuncia de una vecina suya de seis años, la Policía encontró en su casa ordenadores y discos duros con 300.000 documentos de material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes. También se descubrieron sus diarios íntimos, con las violaciones a centenares de menores, sus pacientes, mientras aún estaban bajo los efectos de la anestesia, tras haberse sometido a una operación.
Joël Le Scouarnec ya había sido condenado en 2020 a 15 años de cárcel por violación y agresión sexual contra cuatro menores
Todo ello ha sido la prueba clave para identificar a las 299 víctimas de este pederasta, quien ya había sido condenado en 2020 a 15 años de cárcel por violación y agresión sexual contra cuatro menores, dos de ellas sus sobrinas, así como en 2005 por poseer imágenes de material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes. "Desperdició su vida, lo tenía todo para ser feliz y la perversión explotó como una bomba atómica en la familia. Al final, el mal era muy grande", concluyó el segundo hijo de la familia.
Tras su declaración, Joël Le Scouarnec pidió la palabra: "Sé el mal que pude hacer a mis víctimas, pero es a ti a quien quiero dirigirme. Sufriste la dualidad entre el hombre que conociste y la parte sombría que nadie conocía. Estoy profundamente desolado, te quiero. Lo que he hecho es imperdonable y te pido perdón".
Su hijo menor revela el silencio familiar sobre los abusos
El hijo menor, de 38 años, también declaró este martes, aunque de manera más reservada que su hermano. Quentin Le Scouarnec (nombre ficticio para mantener su anonimato) aseguró que nunca fue consciente de nada hasta 2017. Sus padres y sus hermanos le ocultaron los hechos de 2004, cuando la Policía se personó en el hogar familiar para requisar el material informático de Joël Le Scouarnec con material de abuso sexual de menores.
Asimismo, afirmó no tener "consciencia de nada" hasta ese momento y recordó su infancia con cariño, destacando a su madre como una persona entregada "al 100%". Tras conocerse toda la verdad, manifestó ante el tribunal que "el silencio no protege, pero no es fácil hablar". "Incluso después de saber toda esta historia, sigue siendo un tabú para mí mismo", explicó.
Está previsto que este jueves declare su exmujer, M. Le Scouarnec, a quien varias víctimas acusan de complicidad, ya que desde 1996 Le Scouarnec mencionó en sus diarios íntimos que ella era consciente de sus desviaciones. Además, recibió alertas de familiares sobre comportamientos anormales de su entonces marido.
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