'Por todo lo alto', un cuento sobre la magia de la música para unir lo que el dinero separa
La nueva película de Emmanuel Courcol, Premio del Público en el Festival de San Sebastián, es un drama sobre el determinismo social, la relación entre hermanos y el poder del arte y la cultura para reunirnos.

Madrid-
Los ruidos repetitivos, constantes, de las máquinas de una fábrica de principios del siglo XX inspiraron una de las composiciones clásicas más famosas y escuchadas de la historia, el Bolero, de Maurice Ravel. Ahora, esta obra universal vuelve a un entorno obrero en Por todo lo alto, nueva película de Emmanuel Courcol, ganadora del Premio del Público en el Festival de San Sebastián.
Protagonizada por Pierre Lottin y Benjamin Lavernhe, es de nuevo una historia de hermanos, como lo era Alto el fuego, una de las películas anteriores del cineasta, pero, sobre todo, es un relato sobre el poder del encuentro y de reparación que tiene el arte (idea que ya exploró en El triunfo), y sobre las muy distintas oportunidades que tenemos en un mundo en el que manda el dinero.

Aquí, dos hermanos, que no saben que lo son porque fueron separados de pequeños y adoptados, se encuentran siendo ahora adultos. Uno, Thibaut, es un prestigioso director de orquesta, conocido internacionalmente. Otro, Jimmy, es un trabajador que toca el trombón en la banda del barrio. La música y, muy especialmente, el Bolero de Ravel, les unirá y, gracias a ella, sabrán esquivar el abismo social y económico que los separa.
"La música nos une"
Que el dinero y la codicia distancian a los individuos y que la cultura y el arte los reúne es la idea sobre la que se levanta Por todo lo alto, una película que se aferra al mensaje positivo, y que apuesta por la bondad y por el encuentro. "La música, el arte, nos une, desde luego, pero hay que tener en cuenta que para cierto tipo de música hace falta una educación previa, tienes que haberla oído, no ocurre de golpe que aprendes a interpretarla o a disfrutarla. En la película, lo curioso es que justamente la música es lo que une y también lo que separa a los dos hermanos", dice el director, que ha elegido el Bolero de Ravel, precisamente, por ser una obra clásica de gran acogida popular.
"El éxito real que tuvo y tiene entre todo el mundo el Bolero de Ravel es genial para la película, va a la perfección, porque el personaje de Thibaut, el director de orquesta, quiere convencer a todo un grupo de obreros de que lo pueden tocar, que pueden hacer algo con esa pieza y, efectivamente, era la pieza musical que podía unir a los dos mundos", explica el director.
"Cine de autor popular"
Una ambición que el propio Courcol y su coguionista, Irène Muscari, pretenden con su cine, al que denominan "cine intermedio" y del que dicen que es "cine de autor popular·". Una posición que es, además, una declaración de intenciones en el debate que enfrenta a la alta cultura con la cultura comercial. "Cuando vas a festivales, te encuentras el cine de élite, intelectual, de autor… y también la comedia popular. Con esta película en Cannes nosotros estábamos en medio de eso, y resultó que toda la crítica, excepto uno, estaba encantada, solo a uno no le gustó la película".
"Además, hay algo que me gusta mucho –bromea Courcol– y es que este tipo de cine molesta a los críticos a los que les encantaría poder hablar mal de la película, pero no consiguen de dónde coger para hablar mal. No somos muchos los que hacemos este tipo de cine intermedio, pero es un cine que atrae a un público que normalmente no iría a ver películas de autor".
Determinismo social
Por todo lo alto, sin duda, se mueve en ese territorio fronterizo, hasta donde ha querido ir de forma premeditada y voluntaria Courcol, un director empeñado en todos sus trabajos en reunir mundos diferentes, aunque solo sea desde el cine. "Con esta película, la idea era cómo ligar dos mundos sociales muy diferentes y hacerlo a través de la música, la música llamada popular entre comillas, de las bandas, con la música de élite, la música clásica. Y a partir de ahí unir a dos hermanos, dos hermanos que no se conocen y que se encuentran".
Al conocerse comienzan una experiencia difícil, en la que deben salvar el rencor y la envidia de uno de ellos, la indiferencia del otro, y los prejuicios de ambos. "Lo importante es que no fuera un cuento de hadas, porque el encuentro es muy improbable, es un choque de trenes. Entre ellos hay suspicacias, y Jimmy se pregunta ¿por qué no yo? ¿por qué te tocó a ti y no a mí que me adoptara una familia rica? El principio de la relación es conflictivo y ahí sí, la música es el punto de encuentro".
Y un lugar desde el que Courcol y Muscari insisten en la obligación de participar públicamente en la vida social y política, "es algo que se debe hacer, que debe hacer cualquier persona y que a nosotros nos acompaña, no solo como cineastas, sino como personas de este mundo", dice el director.
"En mi caso –añade la guionista–, yo trabajo con temas de cultura con presos en una cárcel, o sea, cada día intento a través del arte ofrecer todo lo posible a personas que creen que solo tienen una vida de delincuentes y que nunca van a poder salir de ella, ofrecerles lo que necesitan para que vean todas las posibilidades que tienen gracias a la interpretación, al arte. En la película también hemos intentado hacer eso, mostrar que lo importante es abrir la ventana de las posibilidades".
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