El avance del sarampión en países poco vacunados refuerza la necesidad de inmunizarse
Según la OMS, este virus afectó a 10,3 millones de personas en 2023 y 107.500 murieron, en su mayoría personas no vacunadas o niños menores de cinco años.

Madrid--Actualizado a
España es un país libre de sarampión desde 2016 y siempre ha gozado de buenas coberturas de vacunación que rondan el 95% recomendado. Sin embargo, el avance del virus en otros países con tasas más bajas, como Estados Unidos, intensifica la necesidad de que la población que no esté inmunizada se ponga las dos dosis.
La bajada de las tasas globales de vacunación como consecuencia de la pandemia está dando lugar a repuntes de otras enfermedades prevenibles con vacuna, entre ellas el sarampión que, según la OMS afectó a 10,3 millones de personas en 2023 y 107.500 murieron, en su mayoría personas no vacunadas o niños menores de cinco años.
España no está al margen del aumento de la circulación global y, de hecho, en lo que va de año se han confirmado 110 casos, más de la mitad de todos los que hubo en 2023, cuando ya se notó un incremento notable con 217 casos registrados frente a los 7 de un año antes.
La OMS declaró a España libre de sarampión en 2016, algo que puede cambiar si se detecta transmisión endémica y ya no solo casos importados de otros países, según ha explicado Ángela Domínguez, coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).
"Una vez entra, bien porque una persona ha salido o bien porque una persona de fuera ha entrado, las personas que no están vacunadas se contagian" porque además, el sarampión es "altamente" transmisible y un solo caso "puede dar lugar a entre 15 y 18 más", añade.
Pero, "afortunadamente", es también una enfermedad para la que existe una vacuna muy efectiva y, "por lo tanto, la preocupación es que todas las personas que tienen que estar vacunadas se vacunen", enfatiza.
En España, la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) entró en el calendario vacunal en 1981 y se administra en dos dosis, una a los 12 meses y otra entre los tres y cuatro años de edad. La mayoría de los adultos están inmunizados de forma natural por haber pasado la enfermedad en la infancia, por lo que se recomienda para los nacidos a partir de 1978 que no tengan documentada la vacunación.
Algunas comunidades la están aconsejando para los nacidos entre 1970 y 1980 por ser la generación más desprotegida. Para embarazadas y personas inmunodeprimidas está contraindicado.
Actualmente se dispone también de la tetravírica (SRPV), que contiene además el componente frente a la varicela. Aunque puede emplearse desde los 12 meses de edad, habitualmente se recomienda utilizar en mayores de dos años por su asociación a crisis febriles en pacientes predispuestos, por lo que se aconseja particularmente a segunda dosis (entre tres y cuatro años), lo que evita un pinchazo.
Las buenas tasas alcanzadas tradicionalmente en nuestro país, que apenas se resintieron con la pandemia, son su principal fortaleza. Las tasas españolas superan el 95%, que se considera el límite para lograr la protección: la primera dosis ronda el 98%, pero la segunda baja sensiblemente al 94%.
El problema son las grandes diferencias entre comunidades, con una decena -Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Catalunya, Extremadura, Murcia, Euskadi y La Rioja- además de las dos ciudades autónomas, por debajo de esa cifra en 2023, según los últimos datos actualizados en Informe de evolución de coberturas de vacunación por vacuna (Sivamin).
Por eso, Domínguez insiste en que la situación en España no debe ser de alarma, pero sí de alerta y vigilancia para que todo el que deba estar vacunado lo esté.
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