Universidad ComplutenseLas estudiantes represaliadas por manifestarse contra Vox: "Nos denuncian por un delito de odio los que pronuncian discursos de odio"
La Policía Nacional ha llamado a declarar a seis militantes del movimiento estudiantil por impedir la entrada de Iván Espinosa de los Monteros en un acto en la UCM.
Coral, Bie y Natalia son tres de las jóvenes denunciadas y hablan con 'Público' de la "militarización de los campus" y la expansión del fascismo por las universidades.

Madrid--Actualizado a
"Nos han cogido las huellas y los datos por movilizarnos contra la extrema derecha. Es su forma de amedrentarnos, saben que cuando nos organizamos, tenemos fuerza, por eso activan toda una serie de mecanismos represivos; quieren que estemos calladas, pero no lo van a conseguir". Bie tiene 19 años y milita en Contracorriente, un colectivo juvenil que tiene entre sus banderas el anticapitalismo, la revolución y el feminismo; una agrupación que ha crecido en los pasillos de la universidad y los centros educativos. La joven atiende a Público minutos después de declarar en la Comisaría de Moratalaz (Madrid). ¿El motivo? Bie fue una de las activistas que participó en la protesta para impedir un coloquio de Iván Espinosa de los Monteros en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense (UCM).
La Policía Nacional llamó a declarar a seis de los manifestantes, todos ellos alumnos y personal del centro. Los agentes no han detallado en un primer momento las razones de la citación, "alegaban que no podían comunicarlas por teléfono", pero tampoco era difícil hacer cábalas: "Este lunes nos han dicho finalmente de qué nos acusan: coacciones, desórdenes públicos y delito de odio". Libertad Sin Ira fue quien organizó las charlas en las que participaba el exdiputado de Vox; la misma organización conservadora denunció tras el escrache a los estudiantes.
Coral es otra de las seis jóvenes que tendrán que pasar por la comisaría; milita en el Sindicato de Estudiantes de la Complutense. Los agentes la han citado este martes por la mañana. "Lo afronto con cierta tranquilidad, pero no es agradable, nunca sabes lo que puede pasar, sobre todo si tenemos en cuenta los antecedentes: los seis de Zaragoza, las seis de La Suiza, Pablo Hásel, compañeras que han recibido multas y sanciones por organizarse contra el fascismo…", reconoce. Y después de una breve pausa, añade: "Los montajes policiales orquestados por la extrema derecha están al orden del día".
Natalia suscribe las palabras de su compañera, comparte los mismos miedos; hace tres días que recibió la llamada de la brigada policial y este lunes ha declarado en Moratalaz. "La solidaridad ha sido y es fundamental para enfrentar la represión, hemos recibido decenas de llamadas de profesores y estudiantes, incluso de otras universidades. Esto forma parte de una ofensiva represiva contra el movimiento estudiantil y tenemos que estar unidas, denunciar todos los casos escandalosos de represión", desliza la militante de Contracorriente. La joven recuerda, en este sentido, lo que está por venir: Isabel Díaz Ayuso prepara una ley de universidades "absolutamente neoliberal" y que "promete avanzar en el régimen disciplinario".
Los ultras, "cada vez más envalentonados"
Bie, Coral y Natalia pueden ser juzgadas por unos hechos que se remontan cinco semanas atrás. Espinosa de los Monteros visitó las instalaciones de la universidad el pasado 13 de febrero; lo hizo como ponente, para participar en un evento que las tres estudiantes consideran una provocación. "El campus de Somosaguas tiene una larga tradición de izquierdas, un compromiso con la lucha social, ¿qué sentido tenía traer aquí a un exdiputado abiertamente machista, homófobo y con un discurso contra los principios democráticos?", se pregunta la portavoz del Sindicato de Estudiantes.
La concentración transcurrió con normalidad, de forma "totalmente pacífica", hasta que llegaron el exdirigente de Vox y sus escoltas. "Los matones que lo acompañaban empezaron a repartir empujones, trataron de romper el bloque humano que había allí. Este suele ser el modus operandi para luego provocar una carga policial, pero con nosotras no lo consiguieron”, insiste Coral.
Espinosa de los Monteros tuvo que abandonar la zona "escoltado por los antidisturbios". Las voces consultadas por este medio denuncian lo sucedido y lamentan que "la represión venga de la mano de gobiernos de todo tipo", independientemente de su signo político: "El Gobierno más progresista de la historia es quién está militarizando nuestros campus para proteger a los ultras de quienes nos oponemos a los discursos de odio de la extrema derecha. Esto nos preocupa, no lo veíamos desde la dictadura franquista".
No es un caso aislado. Los agentes detuvieron hace siete días a otros dos estudiantes en una protesta contra la participación de Macarena Olona en un coloquio de la Universidad de Granada. El mismo día, Joaquín Urías denunció la vandalización de su despacho en la Universidad de Sevilla. Las pintadas llevaban el sello de la Juventud Falangista Española. "La extrema derecha está cada vez más envalentonada. Los ultras se creen impunes y están más crecidos, sobre todo desde que han visto avances electorales a nivel mundial. El problema es que las universidades no pueden ser un campo para esparcir odio; no lo vamos a permitir", continúa Coral.
"No nos van a desmovilizar, todo lo contrario"
Bie reconoce que son "tiempos convulsos" para el progresismo y las nuevas generaciones, desbaratadas por el contexto político global. "La internacional reaccionaria está ganando terreno, igual que las políticas que profundizan en la explotación de las minorías y las clases trabajadoras. Es más urgente que nunca organizarse para hacer frente a esta ola, tenemos que dar una respuesta contundente desde el movimiento estudiantil", responde la joven. La izquierda social y sindical rechaza que los centros educativos den voz a posturas "misóginas, racistas, tránsfugas y homófobas"; posturas, en definitiva, que ponen en la diana a los grupos más vulnerables.
Las tres jóvenes que han hablado con Público reciben con cierto asombro –"el justo"– los móviles de la denuncia: coacciones, desorden público y delito de odio. Este último llama especialmente la atención. "Es increíble que nos denuncien a nosotras por un delito de odio los que pronuncian precisamente esos discursos de odio, los que promueven políticas contra las mujeres, las personas migrantes y el colectivo LGTBIQ+", reivindica Bie, que sabe de primera mano lo que es sufrir este tipo de señalamientos: "Llevo mucho tiempo aguantando todos los días insultos y faltas de respeto por ser una persona trans, ¿y ahora me acusan a mí de esparcir odio por defender mis derechos? Esto supera todos los límites y por supuesto que no nos van a desmovilizar, todo lo contrario".
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